Entre las cartas en corteza de Nóvgorod (siglos XI-XV) hay mensajes de deudas, amor… y también insultos directos al destinatario. Al final de una carta comercial, alguien añadió de otra mano: "Yakov, hermano, no te las des". Una recomendación de no complicarse la vida, escrita hace más de mil años, que podría aparecer perfectamente en un chat de hoy.